Carlos y yo nos conocimos por "casualidad", porque así decimos cuando
comenzamos a hablar con alguien a quien no nos han presentado. Aunque
en este caso no fue la casualidad, sino la "logica", ya que nos conocimos
rodeados de obras de arte, en una galeria de Pamplona.
Había escuchado su nombre, años atrás, ligado al mundo del deporte, concretamente
como profesional del fútbol, pero desconocía su faceta artística en el
mundo de la escultura, a la que se dedica exclusivamente.
Así que me llevé una sorpresa al saber que la persona con la que llevaba
un cuarto de hora hablando se entusiasmaba pro transmitir sus ideas a
través de la escultura. Mi sorpresa due desapareciendo cuando continuamos
charlando un buen rato sobre arte. Fueron saliendo opiniones, gustos,
tendencias, pero sobre todo "conceptos"; una personalidad que luego vi
reflejada en su obra.
Si tuviera que definir la obra de Carlos Purroy, la calificaría como "sencilla",
que es sinónimo de "clara". Su obra se mueve entre la figuración y la
obstracción, pero se queda en la sencillez. Puede sorprender que una persona
que ha conocido el éxito personal se exprese de una forma tan austera,
sin envoltorios, desnuda, clara. Asi es para mí Carlos, elegante.
Esa austeridad conseguida a través de sus perfiles rector, cóncavos, convexos,
nos transmite serenidad y, por qué no, madurez personal, lograda en su
faceta deportiva y en sus vivencias, y forjada con sus propias manos en
el hierro de su obra.


